La niña que leía a Goleman

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La niña que leía a Goleman

En 1995 devoré Inteligencia Emocional, de Daniel Goleman, como en tantos millones de hogares en el planeta tierra. Por aquella época, yo era una joven que empezaba a tomar las riendas de mi vida, y ya me interesaba el increíble mundo de las emociones. Leí aquel libro con muchas ganas. Aún recuerdo casi de memoria algunos párrafos que han conducido millones de veces mis pensamientos, intentando llegar al centro del universo personal que sitúo humildemente en algún lugar de sosiego entre la razón y la emoción.

Recuerdo que, con 20 años, tuve una revelación maravillosa leyendo a Goleman, que contaminó mi vida personal y profesional haciendo posible un cambio de dirección desde la arquitectura técnica a la psicología, de una forma nada traumática.  Aún hoy, más de 24 años después, sigue sorprendiéndome ese giro trascendental en mi vida y sigue admirándome la perseverancia de esa jovencita que se puso el mundo por montera para saltar a la psicología clínica, cargada de una fuerte intuición y muchas incertidumbres. Las explicaciones de Goleman, sobre cómo la evolución del cerebro en la especie humana partió de un cerebro básico en el tronco del encéfalo, donde se regulan las funciones vitales imprescindibles, y cómo de ese cerebro primitivo emergieron los centros emocionales, que millones de años después dieron paso al cerebro pensante alrededor del neocórtex, fueron una auténtica revelación. Descubrir el trabajo de Goleman, que situaba el cerebro emocional como anterior al racional, y a éste como una derivación de aquel, me aclaró muchas de las relaciones entre el pensamiento y el sentimiento con las que trabajo hoy en día en consulta.

A lo largo de los años como psicóloga, he ayudado a centenares de personas a entender esa relación y a enfrentar sus dificultades sintiendo más que hablando. Todo ello convencida de la potencia terapéutica del reconocimiento y la gestión de las emociones. Suelo repetir que hablar no es el camino para lograr cambios, sino sentir, y sentir correctamente, esto es Inteligencia Emocional. Este fin de semana, en Londres, he conocido en persona al inspirador de tanto en mi vida.

Mi más sincero agradecimiento a su aportación en la tarea de poner las emociones en el centro del universo humano. No fue el primero, pero sí el más influyente, y no sólo en el ámbito de la psicología sino en el mundo laboral, educativo, empresarial y social. Thanks a lot, Mr Goleman.

Doctor Goleman - Psicóloga Madrid
Encuentro con Daniel Goleman en el Congress Attachment and Trauma de Londres 2019

In 1995 I devoured Emotional Intelligence, by Daniel Goleman, as in so many millions of homes on planet earth. At that time, I was a young woman who was beginning to take charge of my life, and I was already interested in the incredible world of emotions. I read that book with great enthusiasm. I still remember almost by heart some paragraphs that have driven my thoughts millions of times, trying to reach the center of the personal universe that I place humbly in some place of calm between reason and emotion.

Inteligencia emocionalI remember that, at the age of 20, I had a wonderful revelation reading Goleman, which contaminated my personal and professional life, making possible a change of direction from technical architecture to psychology, in a non-traumatic way. Even today, more than 24 years later, I continue to be surprised by that transcendental turn in my life and continue to admire the perseverance of that young girl who put the world on her head to jump into clinical psychology, charged with a strong intuition and many uncertainties. The explanations of Goleman, on how the evolution of the brain in the human species started from a basic brain in the brainstem, where essential vital functions are regulated, and how from that primitive brain emotional centers emerged, that millions of years later They gave way to the thinking brain around the neocortex, they were an authentic revelation. Discovering the work of Goleman, which placed the emotional brain as prior to the rational, and this as a derivation of that, I clarified many of the relationships between thought and feeling with which I work today in consultation.

Over the years as a psychologist, I have helped hundreds of people understand that relationship and face their difficulties by feeling more than talking. All this convinced of the therapeutic power of the recognition and management of emotions. I usually repeat that talking is not the way to achieve changes, but to feel, and feel correctly, this is Emotional Intelligence. This weekend, in London, I have met in person the inspirer of so much in my life.

My sincere thanks to your contribution in the task of putting emotions at the center of the human universe. It was not the first, but the most influential, and not only in the field of psychology but in the world of work, education, business and social. Thanks a lot, Mr Goleman.

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Sobre el autor:

Soy Ana Lucas, psicóloga con años de experiencia profesional en Madrid. Estoy especializada en el tratamiento de trastornos de ansiedad, afectivos y de la conducta alimentaria. Mi enfoque terapéutico es el EMDR y la terapia Cognitivo-Conductual. A lo largo de estos años he aprendido que la regulación emocional es la clave para la salud mental. A nivel personal, me implico al máximo para entender, comprender y ayudar a las personas que realizan terapia conmigo. Si necesitas ayuda, contacta conmigo para concertar una cita.

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