Comidas de familia en Navidad

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Las reuniones familiares en Navidad

Para muchas familias las navidades son un periodo en el que se pueden multiplicar los problemas familiares. Noche buena, Navidad, fin de año o el día de Reyes son ocasiones que invitan a reuniones donde es fácil que salte la chispa del conflicto. No es extraño. Si lo pensamos bien,  es hasta lógico. Las tradiciones tienen la virtud de sentar a la misma mesa a un gran número de personas pero también tienen el inconveniente de que no les podemos exigir que nos hagan olvidar las diferencias entre parientes cercanos o lejanos, resolver los conflictos enquistados, ni edulcorar relaciones que llevan años siendo difíciles o, simplemente, inexistentes. Lo que sí podemos evitar son los disparadores de esos conflictos.

Cena Familiar de Navidad

En las consultas de todos los psicólogos sabemos que con un trabajo terapéutico bien enfocado podemos conseguir que cada individuo se construya las herramientas para que las rencillas familiares no marquen la agenda de estas fiestas. Es un aprendizaje muy útil para unas navidades tranquilas pero también lo es para una vida tranquila si proyectamos ese aprendizaje para el resto de periodos del año y para el resto de ambientes en los que nos movemos.

Pero vayamos por partes. ¿Qué elementos son los que antes he denominado disparadores de los conflictos familiares típicos de las navidades? Yo estoy convencida de que el principal es la falta de comunicación o la comunicación negativa. Puede resultar obvio pero la falta de comunicación está detrás de muchos conflictos que con un pequeño esfuerzo por parte cada uno, pueden hacer de una reunión familiar algo inolvidable o un auténtico infierno. La comunicación es una actitud de dialogo que invita a empalizar con la persona que tenemos al lado y bien utilizada solo puede producir efectos positivos. Y viceversa. Si utilizamos la comunicación, para poner encima de la mesa lo que nos distancia, nos separa o nos  distingue del otro, el efecto es el contrario. Podemos apretar el primero botón, el de la comunicación positiva o el segundo, el de la comunicación negativa, pero no podemos echarle la culpa a las navidades y sus cándidas reuniones familiares de los efectos de uno u otro comportamiento. Nosotros decidimos.

reunión de NavidadEl segundo disparador de conflictos tiene mucho que ver con lo que podríamos llamar gestión de la anticipación. Sabemos que nos vamos a juntar sí o sí con personas a las que no hemos elegido, familia  política, sobrinos, cuñados o cualquier otro tipo de personas que no son de nuestro entorno. Además sabemos que la logística de esas reuniones, desde la exigencia de puntualidad hasta la forma en que nos vestimos pasando por los atascos, la dificultad para aparcar el coche, o la obligación de quedar bien con los regalos nos mete en un estrés inusual. Por último sabemos que la conjunción de todos estos factores externos al mismo tiempo y en el mismo lugar son el detonador perfecto para una tormenta perfecta si hacemos poco caso a nuestra capacidad para gestionar anticipadamente todas estas circunstancias. Es decir, estamos de sobra avisados de los riesgos. Simplemente tenemos que gestionar anticipadamente esas circunstancias para que no nos estropeen una fiesta.

Y por último queda la gestión de las expectativas. Las navidades no son un periodo del año donde estamos obligados a ser felices y hacer felices a los demás, donde todo tiene que ser fantástico. Es mucho más simple: cuanto menos exijas menos frustración. Pero creo sinceramente que ése no es el punto. El éxito de unas navidades, creo, no sólo está en la ausencia de conflictos. Las navidades solo nos piden un pequeño plus de amabilidad, una comunicación positiva, una gestión adecuada de la anticipación y de las expectativas. Nada más. Nada menos.

 

 

 

 

 

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Sobre el autor:

Soy Ana Lucas, psicóloga con años de experiencia profesional en Madrid. Estoy especializada en el tratamiento de trastornos de ansiedad, afectivos y de la conducta alimentaria. Mi enfoque terapéutico es el EMDR y la terapia Cognitivo-Conductual. A lo largo de estos años he aprendido que la regulación emocional es la clave para la salud mental. A nivel personal, me implico al máximo para entender, comprender y ayudar a las personas que realizan terapia conmigo. Si necesitas ayuda, contacta conmigo para concertar una cita.

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