La vuelta del verano con «la nueva normalidad»

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Este año, a la habitual depresión post vacacional, podemos añadirle, la “vuelta a la normalidad”

Si otros años la vuelta de las vacaciones produce algo de ansiedad, tras 3 o 4 semanas en las que hemos salido de la rutina, la vuelta se suele hacer difícil, y es muy común lo que llamamos “depresión post vacacional”, este año, podemos añadir a este estrés de vuelta al trabajo, el estrés post confinamiento y el estrés añadido por la pandemia. Tenemos todo un reto ante nosotros. Ahora, llega el momento de hacer frente a un año de incertidumbre, donde, a la pereza de volver al trabajo, añadimos en muchos casos, el miedo y la preocupación por contagiarnos, la incertidumbre en muchos trabajos sobre si continuarán o no, los posibles problemas económicos que puedan avecinarse, la incertidumbre con los colegios de nuestros hijos etc Para poder afrontar de la mejor forma posible este nuevo reto social y personal, va a ser importante trabajar nuestra capacidad de estar muy presentes, intentar vivir al día, y no intentar controlarlo todo, y sobre todo, vamos a tener que trabajar nuestra capacidad para flexibilizar y reinventarnos. Hay formas de reducir el estrés post vacacional:

  1. Programarse para q la reincorporación sea lo más progresiva posible. No cargarse desde el primer día de mucho trabajo, sino hacerlo progresivamente. Incluso, si puedes volver dos dias antes para habituarte, mejor
  2. Intentar planear alguna escapada próximamente o una salida de la rutina, algo que te haga ilusión y que no sea a una distancia de más de un mes
  3. Intenta introducir plantas en tu espacio de trabajo. Los elementos naturales nos ayudan a relajarnos, sonidos de la naturaleza etc
  4. En la medida de lo posible, mantente en contacto con amigos y personas queridas

En circunstancias normales, estas y otras recomendaciones eran suficientes para volver a la rutina de la forma menos estresante posible. Este año, a esto, tendríamos q añadirle el intentar no anticiparnos a todos los posibles desastres que pueden avecinarse con la pandemia. Si mantenemos una buena rutina de higiene y mascarillas, nos va a dar cierta sensación de control. Para nuestro cerebro, es importante la sensación de control, y sin embargo estamos ante una situación muy extraordinaria sobre la que no tenemos ningún control, así que debemos aprender nuevas formas de calmarnos. Sabemos cuando empezó, pero no cuando va a terminar, ni cuanto va a durar… así que lo mejor, es no intentar ser adivinos y no anticipar todas las posibles catástrofes, y pedir ayuda y cuidarnos especialmente para mantenernos lo más relajados posible durante el tiempo que quede. Sabemos, que tener un poco de miedo en este tipo de situaciones, es imprescindible para protegernos. Si no somos nada conscientes de lo q esta sucediendo, no nos protegeríamos, y estaríamos demasiado expuestos. Pero el exceso de preocupación, nos hace más vulnerables, incluso a contagiarnos, y nos puede llegar a bloquear. Algunas de las medidas que nos imponen, como el uso obligatorio de mascarillas, la reducción de las reuniones a grupos pequeños etc, son medidas sociales q nos ayudan a todos a recordar la situación y disminuir riesgos, y a su vez, da a nuestros cerebros vierta sensación de control, tan necesaria para no estresarnos en exceso. Pero debemos estar alerta si: Empezamos a tener problemas de sueño, a dormir mal o tener pesadillas Si presentamos síntomas somáticos como caída excesiva de pelo (superior a la de otros años en esta época del año) , eccemas nuevos en la piel, tics etc Llanto incontrolado Mayor irritabilidad Estos pueden ser signos, de que nuestro cerebro está un poco sobrepasado, y conviene buscar ayuda o hablarlo con amigos, ya que cuando conseguimos identificar nuestras emociones, disminuye mucho el malestar Así que, este año, más que nunca, imponte rutinas de hablar con tus amistades, intenta romper la rutina de vez en cuando y hacer una escapada rural, mantén una buena rutina de higiene mental…
Puede ser un buen año para reinventarse, y buscar ayuda si la necesitas. Si te viene bien un poco de ayuda, escríbeme a: alinehombravella@psicosalud.es

 

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Aline Hombravella

Sobre el autor:

Licenciada en Psicología por la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid (M-15371), Máster en Terapia Cognitivo-Conductual (CINTECO), Especialista de Postgrado en Gerontología (Cruz Roja), y titulada en Puericultura y Educación Infantil (CEAC), con más de 15 años de experiencia como psicóloga. Formada y acreditada en EMDR para el tratamiento de Estrés Postraumático, traumas simples o complejos en el contexto de otras patologías. Desarrolla su labor profesional en el ámbito de la psicología sanitaria en distintos trastornos psiquiátricos y abordajes psicológicos, con niños, adolescentes y adultos.

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