Atracones: motivos y tratamientos

Publicado por:

Atracones: motivos y tratamientos

Controlar las emociones es uno de los factores clave más importante a la hora de dominar las sensaciones que nos llevan a actuar de forma compulsiva frente a la comida

Comer de forma compulsiva es uno de los trastornos alimentarios más comunes y en ellos, las emociones juegan un papel muy importante. Tener un mal día y llegar a casa asaltando la nevera o salir del trabajo para comprar cualquier dulce en la tienda de la esquina sin importar el qué, tiene mucho que ver con cómo nos sentimos en ese momento. Estudios recientes han determinado que el comer de forma compulsiva, al contrario de lo que se piensa, es una falta de regulación emocional producida por diferentes aspectos como el estrés, la ira, el cansancio o  la ansiedad más que de autocontrol o de falta de disciplina.

La regulación emocional se entiende, por tanto, como la capacidad para gestionar las emociones, de modo que nos permita tomar conciencia plena entre nuestras emociones, la cognición y el comportamiento, en cualquier aspecto de la vida, incluido en la forma de comer.

La comida está, en muchas ocasiones, asociada al placer y al consuelo. Ya desde niños, las emociones juegan un papel fundamental, ya que la desregulación provoca una importante pérdida de control con la comida, provocando, problemas de obesidad entre los más pequeños. Muchas veces esto es ocasionado por la mala alimentación o por el consentimiento de los padres ante los deseos de los hijos como consuelo. Aún así, en adultos, también existen investigaciones que abordan el tema del sobrepeso u obesidad. En la mayoría de los casos, las personas que se dan atracones de comida se encuentran en estas situaciones y no por falta de voluntad, sino porque no están utilizando las estrategias adecuadas.

Aunque no haya razón exacta, normalmente, el comer de forma impulsiva viene relacionado con la necesidad de calmar alguna carencia o preocupación y hacernos sentir mejor. ¿Por qué? Cuando no controlamos los nervios o estamos ansiosos, tendemos a comer en exceso cosas que nos llenen o que creemos que lo hacen y a recurrir a la comida como estrategia para canalizar las emociones.

LOS MOTIVOS

Comer compulsivamente cuando nos sentimos mal tiene que ver en mayor medida con la falta de tolerancia o con las emociones negativas, producidas, muchas de ellas, sin un desencadenante claro ni concreto. Sin embargo, a diario son muchas las situaciones que nos producen nerviosismo y, por ende, ansiedad, problema que dificulta el rendimiento y las tareas, haciendo vulnerable a nuestras emociones e incitando las ganas de comer. Cuando comemos de forma impulsiva se evidencia una desconexión entre el cuerpo y las emociones. Es necesario aprender a distinguir ese comportamiento y analizar el cómo, el cuándo y el por qué utilizamos la comida para manejar y controlar nuestras emociones.

Este trastorno, que resulta más común en mujeres que en hombres, puede tener relación psicológica con las emociones pero también con otros factores:

  • Hacer dieta. Se conoce que muchas personas con este trastorno tienen antecedentes de haber hecho una dieta o están en el proceso. Restringir al cuerpo de calorías o alimentos “saciantes” puede provocar la necesidad de comer en exceso cuando nos permitimos un “capricho” o estamos angustiados y deprimidos.
  • Problemas psicológicos. Aquí las emociones juegan un papel más importante aún. Hay personas que comen de forma desenfrenada cuando se encuentran mal con ellas mismas o están.
  • Antecedentes familiares. Es mucho más probable que padezcan un desorden alimenticio personas con padres  o hermanos que tienen o tuvieron algún desorden alimenticio, que quienes no.  

TRATAMIENTO

Es un trastorno psicológico que se debe tratar de forma especializada. Lo primero es aprender a diferenciar lo que es la alimentación como función nutricional de la adicción.De este modo observamos las emociones negativas. En la consulta utilizamos el EMDR (desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares, por sus siglas en inglés), una de las herramientas más potentes para “resetar” emocionalmente. Está técnica nació hace 20 años en EEUU y cada vez son más los psicólogos que, hoy en día, la usan gracias a la efectividad y rapídez que demuestra frente a las tradicionales. Como terapia, es una de las mejores opciones para ayudar a los pacientes a cambiar sus malos hábitos alimenticios y disociar las emociones de ello. Se trabajan las sensaciones y las emociones de las personas, pero también las ideas y la conducta. Es necesario entender el pasado y el presente de cada paciente, para pensar en el futuro.

Si quieres ver nuestra colaboración en Alimmente, pulsa aquí.

¿Qué te ha parecido? Déjanos tu valoración:


[Total:3    Promedio:5/5]

0
Avatar

Sobre el autor:

Soy Ana Lucas, psicóloga con años de experiencia profesional en Madrid. Estoy especializada en el tratamiento de trastornos de ansiedad, afectivos y de la conducta alimentaria. Mi enfoque terapéutico es el EMDR y la terapia Cognitivo-Conductual. A lo largo de estos años he aprendido que la regulación emocional es la clave para la salud mental. A nivel personal, me implico al máximo para entender, comprender y ayudar a las personas que realizan terapia conmigo. Si necesitas ayuda, contacta conmigo para concertar una cita.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.